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vita9

EL ÚLTIMO GRITO

En el consuelo
semejante a la existencia

del topo amorfo

la única veleidad deforme:

ilusión de las

vérgines antiguas.
Fluctuantes

en danzas macabras

donde

el laúd y la flauta

nutren su propio

espacio

matando melodías.

Incosistencia,

futura vanidad

de generaciones impalpables

flotan

en etéreos espacios

sin nubes sólidas.

Final de una guerra

nunca comenzada

combate de lanzas,

de espadas

y de escudos

vencidos

por la meridiana.

Un rayo de luz

nos ha traspasado el corazón.

Ah, cuerpo destrozado

por los rostros aduncos

insaciables

de nuevas ideas

eliminadas al nacer.

Embriones de vida,

embriones de muerte,

músicas contentas

de un atroz delirio,

las veo desde el mar

y las veo lejanas,

desaparecer en el cielo.

Últimas hijas

de un padre cruel,

muerto intentando

la absurda aventura

de vuestra creación,

por vosotras mismas

abortada.

Vórtices oscuros,

angustias escritas en el aire,

mantas destruidas

descoloridas por el tiempo,

regalan temblores

a los preludios futuros,

parálisis aburridas

conocidas

en el otro hemisferio

de su propia

personalidad.

La triste búsqueda

de noches enceguidas

por una lámpara apagada.

Casuales intermitencias

de coreografías melódicas,

músicas confusas

en composiciones

fragmentarias

más allá

la estabilidad

del declive escarpado

donde

el frotamiento de la vacuidad

aprieta el cuello

del último grito:

la cigüeña estrangulada

por su propio estertor.